Presentación

Presentación

Queridos (as) padres y madres de familia.
Queridos (as) estudiantes.

Empezamos este año académico como comunidad rosarina, poniéndonos en las manos de Dios Padre, rico en Misericordia, para que nos acompañe en nuestro diario caminar, y nos conceda los Dones que necesitamos, para que nuestras actitudes sean como las de Jesús y vivamos como verdaderos hijos de Dios.

Mi especial reconocimiento, gratitud y bienvenida a los padres de familia, que asumen con responsabilidad la hermosa misión que Dios les ha encomendado, de ser los primeros educadores de sus hijos, especialmente en poner las bases de los valores. A los estudiantes, que sigan aspirando las metas más altas, sabiendo que son ellos los principales protagonistas para lograr sus sueños y proyectos. A los maestros, que cada día dan lo mejor de sí, para que los estudiantes crezcan en el conocimiento de la ciencia y en los valores humanos y cristianos para bien de la sociedad.

Sabemos que la Institución Educativa Parroquial 3709 “Nuestra Señora del Rosario”  es un colegio católico y como tal, no sólo brinda un alto nivel académico sino, es un lugar rico para la Evangelización, donde toda la comunidad educativa tienen la oportunidad: de conocer más a Nuestro Señor Jesucristo, de poner en practica la Palabra de Dios y los sacramentos. Así crecer en la fe y en los valores.

Cuaresma es tiempo de gracia, en este año el Santo Padre Francisco, recuerda al pueblo, cristiano, que pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión, para estar en armonía con Dios con uno mismo, con el prójimo y con la creación. Por eso nos trasmite su mensaje inspirándose en la carta de San Pablo que llega a decir “La creación expectante está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rm 8,19) Cuya reflexión tiene tres puntos principales:

1. REDENCIÓN DE LA CREACIÓN. Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, beneficia a la humanidad y al medio ambiente, salvándola de su destrucción.

Por esto, la creación desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, porque la vida, la armonía de la creación, de la naturaleza, del medio ambiente, de la madre tierra, está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. LA FUERZA DESTRUCTIVA DEL PECADO. Cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas y también hacia nosotros mismos, predominando nuestras actitudes negativas, el odio, la violencia, que destruye la vida humana y la naturaleza. Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que rompe la relación con Dios, con los demás y con la creación, es decir, el pecado que anida en el corazón del hombre hace que abandone la ley de Dios y la ley del amor. Por tanto, se considera dios de la creación, se siente dueño absoluto y no lo usa para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, por su codicia insaciable, va generando un detrimento de toda la creación. Al final acabara destruyendo no solo a la humanidad, sino a sus seres queridos.

3. LA FUERZA REGENERADORA DEL ARREPENTIMIENTO Y DEL PERDÓN. Este tiempo de cuaresma, nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual. La madre tierra, encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir, cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21).

También la Cuaresma hace un llamado a los cristianos a encarnar el misterio pascual en nuestra vida, mediante el ayuno, la oración y la limosna:

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez para colmar el vacío de nuestro corazón.


Orar, para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia.


Dar limosna, para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. El Señor nos pide hacernos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, podamos vivir como verdaderos hermanos e hijos de Dios.

En este tiempo de gracia, pedimos al Espíritu Santo que nos conceda luz y sabiduría, para que asumamos con responsabilidad y perseverancia el camino de la conversión. Una vez más agradezco al Dios de la vida, porque celebramos los 56 años de la creación de nuestro colegio, y por los 21 años de la presencia de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, trasmitiendo el espíritu educativo que nuestra Fundadora Nazaria Ignacia March nos legó.

Iniciamos este año escolar con mucha ilusión y disponibilidad, poniendo toda nuestra confianza e itinerario en las manos de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora del Rosario.

Familia rosarina, seguimos unidos en esta misión. Por Cristo y la Iglesia, ¡Adelante, siempre adelante!

Hna. Asunción Ramírez Ñato m.c.i.

I.E. Parroquial n° 3709 Nuestra Señora del Rosario

Misioneras Cruzadas De La Iglesia